¿Qué modelo de gasto público fortalece realmente el ecosistema artístico local?

MATERIA Y NIEBLA | Manuel Velázquez

La contratación de figuras de proyección nacional para eventos únicos, como el caso de Sabina Berman por $229,500 netos para dos conferencias, reabre un debate estructural en las políticas culturales de México y Veracruz: ¿qué modelo de gasto público fortalece realmente el ecosistema artístico local? La discusión no es sobre la trayectoria de la autora —Premio Nacional de Dramaturgia y de Periodismo— sino sobre la distribución de recursos en un estado como Veracruz, donde la precariedad laboral de creadores, gestores y técnicos es documentada y sistemática.

La Secretaría de Cultura de Veracruz ejecutó en 2026 el proyecto “Eventos Especiales” dentro del programa “Formación y Fomento a la Creación Artística”. El gasto de $229,500 brutos en dos días equivalen al presupuesto anual de operación de varios espacios independientes en Xalapa, o a 10 becas de producción de $20,000 para artistas emergentes.

La UNESCO y la Agenda 2030 para la Cultura sostienen que la sostenibilidad cultural depende de invertir en procesos —formación, capacitación, infraestructura— más que en eventos de alto perfil que no dejan capacidad instalada.

Apoyar la formación artística local es crear circuito, no solo cartelera.

La mayoría de los artistas veracruzanos trabajan sin seguridad social, como documenta el INEGI en la Cuenta Satélite de Cultura. El gasto en conferencias de figuras externas no modifica esa condición. Xalapa concentra universidades y centros de arte, pero carece de programas sostenidos de actualización y profesionalización para creadores. Destinar recursos a diplomados, clínicas de producción, residencias y laboratorios generaría transferencia de conocimiento que permanece.

Una conferencia magistral “gratuita” para el público es un gesto de acceso. No obstante, la formación de públicos requiere continuidad: programas de mediación, escuelas de espectadores, círculos de lectura, teatro escolar.

Como señala Néstor García Canclini, el público no preexiste, se forma. Invertir $229,500 en un solo nombre puede atraer prensa, pero invertir esa misma cantidad en un programa anual de 40 funciones didácticas con grupos locales genera comunidad, taquilla futura y profesionalización de mediadores, además de derrama económica local.

Se señala que el Ágora de la Ciudad tuvo “aforo total” en la presentación de Sabina Berman, para tratar de evidenciar la demanda de públicos. Pero esa demanda no se capitaliza si no hay inversión paralela en equipamiento técnico, mediación y sueldos dignos para el personal que sostiene los espacios.

El investigador Eduardo Nivón plantea que la política cultural latinoamericana oscila entre el evento espectacular y el abandono estructural. Para romper el ciclo, los criterios de asignación deberían priorizar transparencia y convocatorias abiertas que permitan a creadores locales competir por recursos. Presupuestos para formación y capacitación, no solo para programación.

Así también la generación de diagnósticos participativos, creíbles y fundamentados que busquen responder qué necesita la escena cultural veracruzana, en Xalapa, Boca del Río y Coatzacoalcos, por ejemplo.

Más que traer voces externas, urge mapear y fortalecer las voces propias. Además de generar condiciones laborales para los trabajadores culturales; incluir IMSS, prestaciones y pago a tiempo en toda contratación cultural, combatiendo el outsourcing que ya fue señalado en otras ocasiones.

La conferencia “Mujer y Poder” de Sabina Berman problematiza el poder como “capacidad de acción y transformación”. Esa misma categoría debe aplicarse al presupuesto cultural: ¿a quién le da poder? Un gasto de $229,500 en dos días no es ilegal, pero sí es una decisión política.

Si el objetivo es eliminar la precariedad, el criterio rector debe ser la redistribución, que los recursos públicos construyan ecosistema, no solo relumbrón. Formar artistas, formar públicos y dignificar el trabajo cultural exige pasar del modelo de invitados especiales al modelo de comunidad.

Veracruz tiene la densidad creativa para hacerlo, lo que requiere es que el presupuesto se alinee con esa realidad.

Nota: este texto toma como caso el contrato SECVER/DJ/CPS/014/2026 difundido en medios para discutir criterios de política pública. No emite juicio legal sobre la contratación, sino sobre prioridades de gasto en contextos de precariedad artística