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Cómo leer los mapas de intensidad sísmica y qué significan realmente los “gales”
Aprende a interpretar los mapas de intensidad sísmica: qué miden, cómo afectan edificios y por qué la aceleración no siempre refleja el daño.
Cuando ocurre un sismo en México, uno de los insumos técnicos más importantes para entender su impacto son los mapas de intensidad sísmica. Aunque suelen circular ampliamente, no siempre queda claro qué miden, cómo deben interpretarse y por qué un mismo sismo puede sentirse muy distinto según el tipo de edificio.
¿Qué miden los mapas de intensidad sísmica?
Los mapas de intensidad sísmica muestran, mediante colores, la severidad del movimiento del suelo estimada en distintas zonas.
No miden magnitud ni daño, sino aceleración, es decir, qué tan rápido se mueve el suelo o un edificio durante el sismo.
La unidad utilizada es el gal (galileo):
- 1 gal = 1 cm/s²
- A mayor número de gal, mayor fuerza impuesta a las estructuras.

¿Por qué hay varios mapas para un mismo sismo?
Cada mapa representa cómo se comporta el movimiento sísmico según la altura del edificio, usando un parámetro clave llamado periodo (T), que es el tiempo que tarda una estructura en completar una oscilación.
Los mapas se interpretan así:
- T = 0 segundos
Movimiento máximo en el suelo o en casas de un piso. - T = 0.3 segundos
Movimiento en la azotea de casas de 2 a 3 pisos. - T = 1.0 segundo
Movimiento en edificios de 8 a 12 pisos. - T = 2.0 segundos
Movimiento en edificios de 16 a 20 pisos.
Esto explica por qué un sismo puede sentirse leve en casas bajas, pero muy intenso en edificios medianos o altos.
Intensidad no es lo mismo que daño
Los mapas muestran intensidad sísmica, no daño esperado.
Una mayor intensidad implica mayores fuerzas, pero el daño final depende también de:
- El diseño estructural
- La calidad de la construcción
- El mantenimiento del inmueble
- El tipo de suelo
- La coincidencia entre el periodo del sismo y el del edificio (resonancia)
Dos edificios de la misma altura, sometidos al mismo movimiento, pueden tener resultados muy distintos.

El papel clave de la resonancia
La resonancia ocurre cuando la frecuencia del sismo coincide con el “ritmo natural” de vibración de un edificio, amplificando el movimiento.
Por ejemplo, los edificios de 8 a 12 pisos suelen tener un periodo cercano a 1 segundo, lo que los hace especialmente sensibles a ciertos sismos, incluso si la aceleración en el suelo no es extrema.
Un ejemplo claro: comparación histórica en Ciudad Universitaria
Los registros de la estación sísmica en Ciudad Universitaria (CU) permiten comparar eventos de forma objetiva:
- 19 de septiembre de 2017
- Aceleración máxima en suelo: 58.83 gal
- Aceleración espectral a 1 s (edificios de 8–12 pisos): 138.39 gal
- Sismo del 2 de enero de 2026
- Aceleración máxima en suelo: 9.06 gal
- Aceleración espectral a 1 s: 16.87 gal
La diferencia muestra por qué el 19S fue excepcionalmente destructivo y por qué otros sismos, aunque se sientan fuertes, están muy lejos de ese nivel de energía.
¿Por qué algunos sismos “se sienten más” de lo que indican los números?
Algunos eventos son especialmente eficientes para transmitir energía a ciertos tipos de edificios.
Cuando eso ocurre, la aceleración en las azoteas puede duplicar o triplicar la del suelo, provocando una sensación intensa y daños no estructurales, como:
- Grietas en muros
- Caída de plafones
- Vidrios rotos
Lo que sí y lo que no dicen estos mapas
Sí dicen:
- Qué tan severo fue el movimiento en distintos tipos de estructuras
- Qué zonas experimentaron mayores aceleraciones
No dicen:
- Qué edificios se dañarán
- Dónde habrá colapsos
- Cuánto costarán los daños
La lección central
Los mapas de intensidad sísmica son una herramienta poderosa para entender el comportamiento del movimiento, pero no sustituyen las evaluaciones estructurales.
La diferencia entre un susto y una tragedia sigue estando en la calidad de la construcción, el diseño estructural y la prevención.
En una ciudad sísmica como la Ciudad de México, comprender estos mapas es clave para interpretar correctamente cada evento y evitar comparaciones simplistas basadas solo en magnitud o percepción.